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Estampida: 5.000 venezolanos abandonan su país cada día

Mientras el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, reitera el llamado al pueblo venezolano de mantenerse unido en las calles y el presidente en disputa, Nicolás Maduro, busca culpables del intento de alzamiento militar del pasado 30 de abril, los venezolanos se ven en una encrucijada: afrontar la crisis o buscar otro lugar para vivir.

Datos recabados por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, y la Organización de las Naciones Unidas para la Migración, OIM, revelan que cada día 5.000 venezolanos salen de su tierra natal huyendo de la escasez de recursos, servicios y la tensión social y política.

Pero eso no es todo. El éxodo ha ido en aumento y se estima que 2019 cierre con una cifra de 5 millones de personas que salieron del país, enfrentándose a una vida nueva, en la cual tienen que buscar qué comer, dónde vivir, una fuente de ingresos y cómo establecerse en un lugar totalmente distinto. El país que ha recibido más venezolanos es Colombia, con dos fenómenos migratorios: quienes llegaron para quedarse a vivir y quienes solo utilizan el territorio como “paso” para llegar a otras naciones.

La Voz de América habló con el representante especial conjunto para los refugiados y migrantes venezolanos, Eduardo Stein, quien expone la situación actual de los venezolanos que huyen de su país.

¿Cuál es la situación actual de migración en Venezuela?

“En la actualidad nosotros en base a los datos oficiales de los 16 países que están recibiendo migración venezolana, tenemos una cuenta de 3 millones 700.000 personas que han abandonado su país. Las razones por las cuales se van de Venezuela son diversas, pero en la mayoría de los casos es por una escasez extrema de recursos básicos, alimentarios, atención de servicios básicos en salud, temas de inseguridad y en algunos casos declarados persecución política que sustentan la mayoría de solicitudes de refugio”, indicó Stein..

El flujo continúa, alrededor de 5.000 personas diarias. “Si ese flujo continúa, sin ningún sobresalto en el camino o sin ninguna disminución y se ha mantenido estable por varias semanas, llegaremos a final del 2019 a los 5 millones de personas”, agregó Stein.

El excanciller guatemalteco representante especial de la Organización de las Naciones Unidas para la Migración destacó que quería recordar otra perspectiva desde la cual valorar lo que está ocurriendo, que hay dos momentos, ambos importantes y críticos: “El primero es la emergencia humanitaria inmediata de las personas que cruzan, que necesitan en los puestos fronterizos, atención médica inmediata, albergue, alimentación, nutrición sobre todo para las criaturas. Y luego un segundo momento, que es ya el esfuerzo de integración socio-laboral de esta población venezolana en las comunidades de acogida”.

En esto, la mayoría de comunidades y todos los gobiernos de los países han mostrado una generosidad extraordinaria, pero el volumen de la migración forzada es tal que ya los recursos internos no aguantan. “Tienen presupuestos exhaustos, tienen capacidades institucionales, sobre todo en salud y educación sobrepasadas y por lo tanto se hace necesario un esfuerzo financiero internacional mayor y urgente, precisamente para evitar que esta llegadacontinua de migrantes y refugiados venezolanos no desate sentimientos de rechazo y de xenofobia en las poblaciones de acogida. Afortunadamente hasta ahora estos han sido casos esporádicos”.

Pero también los gobiernos de países receptores tienen sus propias agendas internas, sus obligaciones constitucionales respecto de su propia población y surgen inquietudes en todos los países sobre temas de seguridad interna. Y la agenda humanitaria al final trabaja sobre resultados de una crisis política cuya solución si no se encuentra, va a seguir produciendo ese flujo humano que los países vecinos ya están en una situación bastante presionada.

Los gobiernos han podido ir encontrando métodos innovadores, imaginativos, incluso modificando su legislación interna para atender a una población que cada vez más llega sin papeles, porque por la razones que sean, la administración actual del gobierno de Maduro no emite ni cédulas de identidad ni pasaportes de manera expedita y fluida, al contrario, solo se pueden conseguir pasaportes en el mercado negro, por 3.000 dólares, 4.000 dólares, 5.000 dólares cada pasaporte. Es decir la gente sale sin documentos.

Entonces ya hay siete gobiernos receptores que han decidido admitir como válidos pasaportes vencidos y darles documentos temporales para que tengan acceso a salud, educación, servicios básicos y puedan trabajar.

¿Hay solicitudes de refugio de venezolanos en Guatemala?

Para propósitos de la agenda internacional, Guatemala, Honduras y El Salvador están siendo tratados dentro del marco de la migración hacia el norte, o sea, que la agenda migratoria se lleva más en función de lo que está ocurriendo con México y Estados Unidos, al igual que la migración nicaragüense hacia Costa Rica. No tenemos datos registrados de las solicitudes en los países centroamericanos, que deben ser muy pocas porque si no las tendríamos nosotros registradas de inmediato.

El país más comprometido es Colombia, que tiene ya una población superior al millón y medio de venezolanas y venezolanos que han entrado a quedarse, más cerca de otro millónde personas que ingresa pero para transitar por territorio colombiano hacia Ecuador, Chile, Argentina que son “Los caminantes” les llamamos nosotros, que es otro tipo de servicios de atención que necesitan en la ruta, y para esto además de que los países se han organizado en el llamado proceso de Quito, que no tiene nada que ver con el grupo de Lima, es un arreglo para encontrar medidas parecidas y eficaces para atender esta migración forzada.

Los gobiernos no habrían podido enfrentar solos los efectos de esa crisis, de no ser por una muy nutrida cantidad de organizaciones de sociedad civil, sobre todo las iglesias, que como referencia, en las rutas de Caminantes que arrancan desde Colombia en adelante hacia el sur, hay más de 100 organizaciones a lo largo de las rutas para atender a esta migración venezolana. Destacan organizaciones como la Orden religiosa de los Scalabrinianos, Servicio Jesuita de migración, y las diócesis que se dedican también a atender temas migratorios.

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