ACNUR informa de la crisis en la educación de los refugiados

El 51 % de los refugiados del mundo son los niños (Foto: UNHCR, the UN Refugee Agency)

El 51 % de los refugiados del mundo son los niños (Foto: UNHCR, the UN Refugee Agency)

ACNUR, la Agencia de Refugiados de la ONU, publicó este viernes un informe que muestra que más de la mitad de los seis millones de niños en edad escolar que están bajo su mandato (unos 3,7 millones) no tienen una escuela a la que ir.

Unos 1,75 millones de niños refugiados no acuden a la escuela primaria y 1,95 millones de adolescentes refugiados no van a la escuela secundaria. Los refugiados tienen cinco veces más de probabilidades de estar fuera de la escuela que el promedio global.

“Esto supone una crisis para millones de niños refugiados “, ha declarado Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados. “La educación de los refugiados está muy descuidada y  se trata de las pocas oportunidades que tenemos para transformar y crear nuevas generaciones capaces de cambiar la suerte de decenas de millones de personas desplazadas a la fuerza en todo el mundo.”

El informe compara los datos de ACNUR para la educación de los refugiados con datos de UNESCO sobre la matrícula escolar global. Sólo el 50 % de los niños refugiados tiene acceso a la educación primaria, en comparación con un promedio global de más del 90 %. Y a medida que estos niños crecen, la brecha se convierte en un abismo: sólo el 22 % de los adolescentes refugiados acuden a la escuela secundaria en comparación con un promedio global del 84 %. En cuanto a la educación de nivel superior, sólo un 1 % de los refugiados va a la universidad, frente al 34 % del promedio global.

El informe se publica antes de que los líderes mundiales se reúnan el 19 y 20 de septiembre en la Cumbre de la Asamblea General de la ONU para los Refugiados y Migrantes y en la Cumbre de Líderes sobre la Crisis Mundial del Refugiado ofrecida por el Presidente de los Estados Unidos. En ambas cumbres, ACNUR pedirá a los gobiernos, a los donantes, a los organismos humanitarios y a los socios para el desarrollo, así como a los socios del sector privado, que fortalezcan su compromiso de garantizar que todos los niños reciban una educación de calidad. Durante las discusiones se insistirá en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”, un objetivo que no se alcanzará en 2030 si no se cubren las necesidades educativas de las poblaciones vulnerables, incluyendo a los refugiados y a otros desplazados a la fuerza.

“Mientras la comunidad internacional considera cual es la mejor manera de hacer frente a la crisis de los refugiados, es esencial que pensemos más allá de la simple supervivencia “, declaró Grandi. “La educación permite a los refugiados influir de manera positiva en el futuro, tanto de los países de acogida, como de sus países de origen una vez regresen”.

Si bien el informe destaca los progresos realizados por los gobiernos, ACNUR y otros socios en matricular a un mayor número de refugiados en la escuela, las cifras muestran la dificultad de esta empresa. Mientras que la población mundial de refugiados en edad escolar se mantuvo relativamente estable durante los primeros diez años del siglo XXI con un total de 3.5 millones, esta cifra ha ido incrementándose desde 2011 en unos 600.0000 niños y adolescentes al año. Sólo en 2014, la población de refugiados en edad escolar creció un  30 %. A este ritmo de crecimiento, ACNUR estima que se necesitan cada año una media de al menos 12.000 aulas y de 20.000 maestros adicionales.

Los refugiados a menudo viven en regiones donde los gobiernos ya están luchando para educar a sus propios niños. Se enfrentan a la tarea adicional de encontrar plazas escolares, maestros capacitados y materiales de aprendizaje para decenas o incluso cientos de miles de recién llegados, que a menudo no hablan el idioma de enseñanza y con frecuencia han perdido tres o cuatro años de estudio. Más de la mitad de los niños y adolescentes refugiados del mundo no escolarizados se concentran en sólo siete países: Chad, la República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia, Líbano, Pakistán y Turquía.

Utilizando como ejemplo Siria, el informe muestra cómo un conflicto puede invertir tendencias positivas en educación. Mientras que en 2009, el 94% de los niños sirios asistió a la escuela primaria y al primer ciclo de la secundaria, en junio de 2016 solo el 60 % de los niños estaba escolarizado en Siria, lo que significa que 2,1 millones de niños y adolescentes se quedaron sin acceso a la educación en el país. En los países vecinos, más de 4,8 millones de refugiados sirios están registrados con ACNUR, de los cuales cerca de un 35 % están en edad escolar. En Turquía, sólo el 39 % de los niños y adolescentes refugiados en edad escolar estaban matriculados en centros de enseñanza primaria y secundaria. En el Líbano, la cifra es de 40 % en el Líbano y en Jordania, de 70 %. Esto significa que cerca de 900.000 niños refugiados y adolescentes sirios en edad escolar no van a la escuela.

El informe también analiza algunas de las situaciones más prolongadas que sufren los refugiados y que reciben menos atención. En el campo de refugiados de Kakuma, en el norte de Kenia, el informe analiza la extraordinaria historia de una joven de Sudán del Sur, Esther, que ha recuperado varios años de educación perdida para poder llegar al último año de la escuela secundaria. Sólo el 3% de los niños en el campamento de Kakuma están matriculados en la escuela secundaria, y menos del 1% llega a la educación superior.

El informe insta a los gobiernos a dar prioridad a la inclusión efectiva de los niños refugiados en los sistemas nacionales y en los planes sectoriales y multianuales de educación. En Chad, una reciente transición de todas las escuelas al sistema nacional ha beneficiado, tanto a los niños refugiados, como a los que pertenecen a la comunidad de acogida. Sin embargo, la falta de financiación causa un exceso de alumnos en las aulas que, además, carecen de los recursos necesarios.

Teniendo en cuenta que la duración media del desplazamiento de un refugiado en una situación prolongada es actualmente de 20 años, el informe pide a los donantes la transición, de un sistema de emergencia, a una financiación previsible para varios años. Esto permitiría una planificación sostenible, una programación de calidad y un seguimiento serio de la educación para los refugiados y para los niños y adolescentes nacionales.

El informe acaba con la inspiradora historia de Nawa, una refugiada somalí que comenzó sus estudios a los 16 años en un centro comunitario de aprendizaje en Malasia. Casi cuatro años más tarde, Nawa está estudiando un curso básico para poder acceder a la universidad mientras colabora con su escuela como profesora voluntaria.

“La historia de Nawa demuestra que nunca es demasiado tarde para invertir en la educación de los refugiados. Se trata de una inversión que beneficia a toda la comunidad “, declaró Grandi.

ACNUR / CB24

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