Ciudadano neozelandés fue rescatado tras el naufragio de su bote

Edward Roy Snowball, de 70 años / CAPTURA EFE

Un neozelandés llegó este sábado a Panamá tras 12 días de navegación en el buque griego que lo rescató de la deriva, “MV Agios Nikolas” (San Nicolás), que actuó como si fuera un brazo del mismo santo, conocido como protector de los marineros.

El “San Nicolás” salvó a Edward Roy Snowball, de 70 años, cuando su yate se hundía frente a las costas de California, y lo llevó a Panamá, donde tenía su próxima parada en tierra firme para cruzar el canal interocéanico.

Pese a la odisea que vivió Snowball durante tres días por una filtración de agua que no pudo controlar, el rescate le llegó en forma de casualidad: el “San Nicolás” llegó a buscarlo timoneado por su capitán, de nombre Nicolás, una “suerte de marinero” acreditada al santo, según sus rescatistas.

Y también según los agentes navales panameños que asistieron al desembarco de Snowball, quienes se mostraron sorprendidos, además por las buenas condiciones de salud y de ánimo que mostró el neozelandés.

Al patrono San Nicolás de Bari (un obispo cristiano que murió en el siglo IV) se le atribuyen numerosos milagros y se le ha conocido como el protector de los niños, los inocentes, los pescadores y la gente de mar.

El 5 de junio, cuando ya no podía solucionar un problema en el casco del yate que había sido su hogar, Snowball entró en pánico y procedió a hacer una llamada de SOS, al que la Guardia Costera de EE.UU. respondió enviando al buque que se encontraba más cerca.

“Tuve que pedir el rescate SOS porque mi bote empezó a llenarse de agua y me llegaba hasta las rodillas”, relató Snowball mientras unos paramédicos le tomaban la presión en un muelle de ciudad de Panamá.

El neozelandés pasó 12 días en el “Agio Nikolás” hasta que desembarcó hoy en la isla de Taboguilla, en el Pacífico panameño, donde el Servicio Nacional Aeronaval (Senan) de Panamá lo recibió y trasladó en una lancha rápida a la ciudad.

El marino fue recibido con expectación por la prensa en una marina ubicada en la Calzada de Amador, un paseo marítimo a orillas del canal.

Allí recibió una evaluación médica de primeros auxilios y luego fue trasladado a un hospital de la capital.

El capitán del puerto de Balboa de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), Víctor Caballero, dijo que desde el primer día que tuvieron conocimiento del caso han mantenido comunicaciones con el consulado de Nueva Zelanda en Panamá, que cubrirá algunos gastos.

Caballero detalló que el neozelandés no tiene esposa ni hijos, y ahora tampoco un hogar, por lo que pidió ser enviado a California, donde conserva una amistad.

EFE

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