Elecciones argentinas traerían grandes cambios en economía

Marcelo Cervigni observa un enorme tractor que planta semillas de soya en su granja mientras ojea en su teléfono celular las fotos de algunos cultivos de colza que quedaron arrasados por una tormenta de granizo ocurrida la noche anterior.

Los daños ascienden a unos 80.000 dólares, un fuerte golpe para su bolsillo, aunque dice que es menor comparado con los impuestos y las restricciones a la exportación impuestas a los agricultores por la presidente saliente del país, Cristina Fernández. Tiene la esperanza de que las prohibiciones sean levantadas por el nuevo presidente que el país elige el domingo.

“No es bueno estar en un sector cuando las ganancias están cada vez más cerca a cero”, dijo Cervigni a las afueras de Capilla del Señor, un pueblo ubicado a unos 84 kilómetros (52 millas) al noroeste de Buenos Aires.

Para la economía de Argentina, desde agricultores como Cervigni, a banqueros o comerciantes, es mucho lo que hay en juego en las elecciones presidenciales del domingo.

Fernández y su difunto esposo, Néstor Kirchner, quien la antecedió en la presidencia, aumentaron enormemente el papel del Estado en la tercera economía más grande de Latinoamérica. Aumentaron el gasto social en programas de apoyo para los pobres, crearon más impuestos y regulaciones para mantener bajos los precios de algunos productos de la canasta básica como el pan o el pasaje de autobús.

Hoy, una economía marcadamente proteccionista está padeciendo muchos males: una inflación cercana al 30%, un enorme sector informal que no le permite al gobierno recaudar impuestos e ingresos fiscales, muy necesarios estos días, y el estancamiento del Producto Interno Bruto que ha imposibilitado la creación de empleo.

Algunos sectores, como el agrícola, esperan que el próximo presidente plantee reformas de fondo. Pero otras industrias, como la textilera, están nerviosas por temor a perder las protecciones arancelarias y otras restricciones a las importaciones que las ayudaron a aislarse de la competencia extranjera.

Todos los sectores, sin excepción, se verían afectados por una reforma al mercado de las divisas, lo que probablemente produciría una fuerte devaluación del peso argentino. Las restricciones a la compra de dólares propició la aparición de un floreciente mercado negro, y muchas empresas se verían obligadas a comprar dólares a una tasa más alta.

AP/CB24

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