En el caos hondureño 1 asesinato cuenta la historia del país

Una cámara de seguridad lo grabó todo: Rigoberto Paredes empujó al abogado Eduardo Montes hacia el ascensor. Una vez dentro lo apuñaló más de una docena de veces. Le rebanó el pescuezo. Después, trató de huir por las escaleras pero los vigilantes del edificio le detuvieron y grabaron su confesión.

Imagen del 16 de septiembre de 2015, Rigoberto Paredes, con manchas de sangre en su cuerpo y esposado, es escoltado por la policía en Tegucigalpa, Honduras, tras apuñalar y matar a un abogado/Foto: AP

Imagen del 16 de septiembre de 2015, Rigoberto Paredes, con manchas de sangre en su cuerpo y esposado, es escoltado por la policía en Tegucigalpa, Honduras, tras apuñalar y matar a un abogado/Foto: AP

“Nadie me mandó a hacer nada. Esto es del pueblo, el pueblo se lo merecía”, dijo.

Cuando el vídeo del asesinato comenzó a difundirse en las redes sociales lo sorprendente fue que en vez de generar una firme condena muchos hondureños comenzaron a defender, o al menos comprender, lo que Paredes había hecho. La lógica: que quien asesina es el propio país, plagado de corrupción e impunidad.

Paredes defendió lo que había hecho con el argumento de que Montes defendía a políticos acusados de desfalco de recursos del Seguro Social por un monto de hasta 400 millones de dólares. El dinero estaba destinado a la infraestructura hospitalaria y compra de medicamentos. El abogado era también aspirante a convertirse en magistrado de la Corte Suprema.

Durante meses, decenas de miles de hondureños se tomaron las calles en protesta en contra del escándalo de corrupción de la entidad, que ha dejado a miles de personas sin la atención médica adecuada en un país ya de por sí muy cuestionado en todo lo que tiene que ver con el cuidado y bienestar de sus ciudadanos.

El gobierno no ha revelado información relacionada con el caso, pero los manifestantes han argumentado que miles de enfermos murieron por la falta de recursos del Seguro Social, donde no hay acceso a tratamientos como diálisis, quimioterapias y casi cualquier procedimiento requerido por enfermos crónicos.

El escándalo ha salpicado a diputados, empresarios, miembros del gobierno, funcionarios de alto nivel e, incluso, al presidente Juan Orlando Hernández que admitió que 120.000 dólares del Seguro Social terminaron en su campaña electoral. Prometió devolver el dinero.

AP/CB24

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