Encuesta del instituto de estadística y censos de Costa Rica demuestra desventajas laborales para las mujeres

Mujeres trabajadoras/Imagen Ilustrativa

Mujeres trabajadoras/Imagen con fines Ilustrativos

La Encuesta Continua de Empleo (ECE) que desde el tercer trimestre del año 2010 realiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) constituye un avance muy importante en materia de generación de estadísticas e indicadores sobre el mercado laboral costarricense; anteriormente solamente se contaba con información con periodicidad anual proporcionada por la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO). Otro avance también muy importante es la generación de información desagregada por género, lo cual permite conocer de mejor manera las situaciones diferenciadas que enfrentan los hombres y las mujeres cuando se incorporar al mercado laboral y cuando quedan fuera de este.

Los datos más recientes de dicha encuesta corresponden al cuarto trimestre del 2015, por lo que a continuación se exponen algunos de los principales resultados.

La tasa de participación masculina alcanza el 73.3%. Es decir, del total de hombres de 15 años y más, el 73.3% está ocupado o buscando activamente un empleo. Por su parte, entre las féminas, dicho porcentaje apenas llega al 46.5%. Esto evidencia que más de la mitad de las mujeres en edad de trabajar se dedican a actividades fuera del mercado laboral, no remuneradas, que son muy importantes para el desarrollo del país, pero que son invisibilizadas. Los datos demuestran que el trabajo doméstico no remunerado recae sobre ellas y, además, es común observar que la mayoría de integrantes de asociaciones comunales, juntas directivas o patronatos escolares, entre otras organizaciones de bien social, son mujeres; que realizan un trabajo muy importante para la comunidad, de manera gratuita y que no es valorado por el mercado ni por la sociedad.

Desempleo. El INEC define como desempleada a aquella persona de 15 años o más que en las últimas cuatro semanas de referencia de la encuesta buscó activamente un empleo pero que no logró encontrarlo; si no buscó activamente trabajo entonces no se considera desempleada.  Según la ECE en el cuatro trimestre del 2015 se encontraban desempleadas  215 mil personas, de ellas 107 mil eran hombres y 108 mil mujeres. Si se analizan los datos por tasas de desempleo (personas desempleadas con respecto a la fuerza de trabajo, entendiendo fuerza de trabajo como la población de 15 años y más que se encuentra ocupada más la que se encuentra desempleada) el resultado es que a nivel nacional el desempleo se ubica en 9.6%, entre los hombres en 7.8% y  entre las mujeres en 12.5%. Estos datos evidencian que tanto en términos absolutos como relativos, las mujeres enfrentan mayores problemas para incorporarse al mercado laboral.

Ahora bien, ¿qué pasa con las mujeres que logran encontrar un empleo? Un indicador que nos permite analizar la calidad del empleo es la tasa de subempleo, entendida como el porcentaje de la población ocupada que labora menos de 40 horas semanales, desea laborar más pero no logra encontrar más trabajo (si está conforme con su jornada laboral entonces no se considera subempleada); lo que se traduce en jornadas laborales insuficientes, bajos ingresos y muchas veces en empleos informales. Los datos de la ECE nos indican que a nivel nacional esta tasa de se ubica en 11.6%, y al desagregar la información encontramos que entre los hombres el subempleo es del 9.8% mientras que entre las mujeres alcanza del 14.5%, es decir, casi cinco puntos porcentuales de diferencia.

Por su parte, al analizar la informalidad, observamos que el 43% del total de personas ocupadas en el país poseen un empleo informal, entre los hombres el indicador es del 41.7% y entre las mujeres del 45.1%.

Finalmente, al analizar el ingreso promedio mensual en la actividad principal, observamos que durante el 2015 en promedio ellos superaban su ingreso en un 12% con respecto a ellas.

En síntesis, las mujeres enfrentan mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral, y cuando logran hacerlo, lo hacen en condiciones más desfavorables. Adicionalmente, las que se incorporan al mercado deben combinar su empleo con las actividades domésticas no remuneradas, lo que resulta en jornadas laborales más extenuantes para ellas, lo cual ha sido demostrado en la Encuesta de uso del Tiempo que realiza el INEC-INAMU-IDESPO (UNA).

Coordinadora Observatorio de la Coyuntura Económica y Social
Escuela de Economía UNA

 

 

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