La nueva era de la aviación panameña pone en la mira a más de 50 jóvenes

Director de la Academia Latinoamericana de Aviación Superior, ALAS, y capitán de vuelo, Javier Faeth. / Captura Efe

Suplir la demanda pilotos en el mercado aeronáutico es el principal objetivo de la Academia Latinoamericana de Aviación Superior (ALAS) de Panamá, que cuenta en su filas con más de 50 estudiantes panameños que encaran la responsabilidad de surcar los aires en el futuro.

La institución, que es amparada por la aerolínea panameña Copa Airlines, ofrece un título de piloto profesional al que se accede con 18 meses de preparación y 250 horas de vuelo.

El egresado formará parte del equipo de aviadores de la compañía panameña, afirmó a Efe el director de ALAS y capitán de vuelo, Javier Faeth.

“Tenemos unos 57 estudiantes, de esos, 10 se graduarán en julio, de aquí todos saldrán con los más altos estándares internacionales que requiere y exige la compañía”, expresó el capitán.

Faeth, con más de 40 años de experiencia, 15 de ellos en Copa, relató que la entidad es la primera escuela de una aerolínea en Latinoamérica, y la más económica comparada con otros países.

“El costo total del programa es de 50.000 dólares, la misma carrera en Estados Unidos puede costar 120.000 dólares, y en el resto de Latinoamérica unos 180.000 dólares. Ese atractivo nos ha dado 42 pilotos que se han graduado de la academia”, afirmó.

Ubicada en uno de los hangares del aeropuerto Marcos A. Gelabert de la Ciudad de Panamá, los estudiantes deben completar seis fases en diferentes programas de simuladores y horas de vuelo en avionetas modelo Piper Cherokee monomotor y Piper Seneca bimotor.

El encargado indicó que ALAS tiene una ventaja, porque simula una pequeña aerolínea, donde los estudiantes aprenden a establecer comunicación con las torres de control, contacto con otros aviones y a utilizar ayudas satélites y terrestres.

La academia, que esta bajo la fiscalización de Aeronáutica Civil de Panamá, tiene de 18 a 20 operaciones diarias, en el que el promedio mensual está sobre las 550 horas de vuelo. En lo que va del año ya suma unas 3.500 horas.

Con cuatro cursos al año, ALAS ya cuenta para el 2018 con dos cursos de 20 cupos cada uno, membresía que suplirá la demanda de la flota de la aerolínea para el 2020 y 2021.

“Copa compró una nueva flota de 61 Boeing 737 MAX, pero esos aviones no vienen con pilotos, por eso requerimos tener profesionales para suplir el mercado y los jóvenes se han dado cuenta de ello”, argumentó el director.

Indicó que la escuela los prepara para que se familiaricen con las cabinas de ese modelo de avión, por lo que en la Ciudad del Saber, a orillas del Canal de Panamá, tienen dos simuladores.

“Tenemos uno de marca Frasca de aeronaves livianas de un motor y bimotor y otro de transición de jet que muestra las partes de diferentes naves tipo Airbus, Boeing y Embraer”, especificó.

El capitán comentó que cuando los pilotos terminan en ALAS, pasan a un proceso de instrucción de tierra en COPA Airlines, donde conocen los sistemas del avión que van a volar y luego son llevados a los simuladores estáticos. Un proceso de otros seis meses.

Agregó que ya en la aerolínea comienzan como copilotos o primeros oficiales, y que para llegar a ser capitán deben contar con más de 4.000 horas, lo que se hacen en unos 5 años.

Faith destacó que ALAS les ofrece a los egresados sobresalientes, después que ellos trabajen dos años en la compañía aérea, regresar como instructor de la academia.

En un vuelo de prueba por el espacio aéreo de la capital panameña a Acan-Efe, el encargado de instrucción de vuelos, Hugo Jackson, dijo que la carrera requiere de esfuerzo y sacrificio, además de una actitud especial para sobrellevar las situaciones que ocurran.

Con 10 meses en ALAS, y con una experiencia de 37 años en aviación, Jackson sostuvo que la profesión sigue siendo el medio más seguro de transporte debido a la tecnología y la educación que se le brinda al recurso humano.

“El entrenamiento que se da en aviación es exigente, y la tecnología esfuerza a mejorar cada día, la parte mas débil es el ser humano, por eso trabajamos como principal valor la seguridad”, exclamó al sobrevolar el Canal de Panamá, la Calzada de Amador, el Puente de las Américas y la isla de Taboga.

ALAS asociada con la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) y el Florida Institute of Technology, está afiliada a la Ciudad del Saber, un complejo ubicado en la ribera este del Canal de Panamá, cercano al Pacífico, donde operó la base militar estadounidense de Clayton.

Agencia EFE /Redacción CB24

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