Soldados podrían romper silencio sobre crímenes en dictadura en Chile

En esta imagen de archivo del 11 de septiembre de 2015, un hombre enciende una vela en el Estadio Nacional/Foto:AP

En esta imagen de archivo del 11 de septiembre de 2015, un hombre enciende una vela en el Estadio Nacional/Foto:AP

Un conscripto chileno confesó que ejecutó a 10 personas de un tiro en la cabeza y luego dinamitó sus cuerpos para no dejar rastro de su existencia. Otro dijo que la patrulla militar a la que pertenecía roció con gasolina a dos adolescentes y los quemó vivos.

Ambas confesiones, hechas públicamente este año, tienen a los chilenos sorprendidos con los detalles de los crímenes cometidos durante la sangrienta dictadura (1973-1990) que cambió la historia del país. Grupos de derechos humanos y familiares de las víctimas creen que las confesiones indican la existencia de un pacto de silencio entre los militares sobre muchas de las atrocidades cometidas durante el régimen del general Augusto Pinochet, y que finalmente pueden salir a la luz pública.

“Siento que por fin se está rompiendo porque los criminales ya no aguantan más”, dijo a The Associated Press Verónica de Negri, madre del joven Rodrigo Rojas, que murió quemado vivo en 1986 cuando tenía 19 años. “Fíjate en el último, quienes realmente están rompiendo son todos hombres jóvenes que fueron obligados a cometer crímenes. Van a seguir cayendo, esto es como un dominó”.

Durante casi tres décadas, muchos de los autores de estas masacres han gozado de impunidad. Pero después de que un exsoldado testificara en julio sobre el asesinato de Rojas, un juez acusó a siete exmilitares del crimen en el que también resultó gravemente quemada Carmen Quintana, entonces adolescente.

La última y sorpresiva confesión llegó a principios de diciembre: sucedió durante un programa de radio que, por lo general, se centra en anécdotas personales, algunas humorísticas, otras sobre asuntos del corazón y unas más serias.

En su testimonio radial, que se extendió por 25 minutos, dijo que tras el golpe militar de 1973 se convirtió en francotirador y que cumplía órdenes superiores y admitió al menos 18 asesinatos.

También reconoció que aunque recibía órdenes, le gustó eso de matar.

“Uno actuaba por maldad y después cachabas (entendías) que te gustaba y te volvías loco”, dijo. “Luchabas contra ese sentimiento”.

Días después de revelar el secreto con el que vivió durante 42 años Reyes fue detenido por orden del juez Mario Carroza, que investiga crímenes de lesa humanidad, y quedó bajo arresto domiciliario. La AP intentó contactar a Reyes Rammsy pero no fue posible.

AP/CB24

 

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