Supremacista blanco de Estados Unidos busca volver a la política

El supremacista blanco David Duke busca volver al escenario político de la mano del surgimiento de Donald Trump. El ex líder del Ku Klux Klan, quien ganó un lugar en la competencia para el cargo de gobernador de Luisiana en 1991, ha vinculado su reaparición política más reciente con el avance del candidato presidencial republicano.

Foto tomada el 29 de mayo del 2004 de David Duke, antiguo dirigente del Ku Klux Klan. AP

Foto tomada el 29 de mayo del 2004 de David Duke, antiguo dirigente del Ku Klux Klan. AP

Duke, de 66 años de edad, nunca ha recuperado el estrellato político que logró en 1991 tras su infructuoso intento por ganar la gubernatura contra Edwin Edwards.

Ahora es una de las 24 personas que se inscribieron para un escaño en el Senado federal y su retórica de campaña incluye la afirmación de que tanto Trump como los republicanos apoyan su visión de país.

En un anuncio de su candidatura en YouTube, Duke menciona a Trump. Durante una conferencia de prensa de una hora, dijo en varias ocasiones que Trump y los republicanos respaldan su proyecto político para Estados Unidos.

En el sitio web de Duke las referencias a Trump ahora compiten por la atención del lector con mensajes antisionistas, entre ellos la teoría de que conspiradores judíos de alguna manera lograron incrustar porciones de un discurso de Michelle Obama en las declaraciones que hizo Melania Trump la semana pasada durante la Convención Republicana.

Muchos analistas y observadores creen que ya pasó el mejor momento para Duke desde su intento por llegar a gobernador de Luisiana en 1991. Además, ahora hay muchos candidatos que defienden la política de “la ley y el orden”, y Duke —un ex delincuente convicto mejor conocido por ser candidato que por ganar contiendas políticas— simplemente puede estar arrastrando demasiado pasado.

Aunque al final Trump rechazó el apoyo de Duke —aunque tardó bastante y sólo después de enfrentar preguntas repetidas sobre el tema-, los analistas y los observadores dicen que Duke podría jugar el mismo juego que Trump en temas como el miedo a la inmigración sin control, los ataques contra policías, la pérdida de puestos de trabajo por los pactos de libre comercio y su condición de ser alguien que no es un político.

Con el auge de las redes sociales, Duke siente que tiene otras vías para llegar a los votantes fuera de los canales tradicionales de la publicidad y los medios de comunicación.

AP/CB24

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