Un nuevo atentado suicida en una zona comercial de Estambul deja cuatro muertos

Servicios de emergencia trabajan en el lugar de la explosión el ajetreado centro de la capital de Turquía, Ankara, el domingo 13 de marzo de 2016/Foto: AP

Turquía se halla en alerta reforzada desde el año pasado, tras una serie de mortíferos atentados atribuidos a los yihadistas del grupo Estado Islámico o a los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán. Imagen de Archivo/Foto: AP

Un atentado suicida en una zona comercial del centro de Estambul dejó cuatro muertos y 36 heridos este sábado, casi una semana después de otro ataque que dejó 35 muertos en Ankara.

El atentado, el sexto de este tipo desde julio, golpeó la gran arteria peatonal Istiklal, en la orilla europea de Estambul, por la que pasan cada día cientos de miles de personas y numerosos turistas. Sin embargo,a la hora del atentado había poca gente en la zona.

“Es un atentado suicida, un ataque terrorista”, afirmó el gobernador de Estambul, Vasip Sahin, quien precisó que el kamikaze también murió.

El ministro de Salud, Mehmet Muezzinoglu, dijo que hay 36 heridos, de los cuales siete están graves. Entre los heridos hay 12 extranjeros, cuya nacionalidad no fue precisada.

Según Vasip Sahin, el objetivo era un edificio oficial, “la subprefectura del barrio de Beyoglu”.

El atentado aún no ha sido reivindicado.

“Escuchamos una fuerte explosión. Nos acercamos a la ventana y ahí vimos pedazos de cuerpos pegados a los vidrios”, dijo a la AFP Ahmet, un testigo del ataque que vive en un edificio situado al frente del lugar del atentado.

“Después la policía nos evacuó”, contó.

La calle Istiklal fue evacuada después del atentado, así como gran parte de la plaza Taksim, según periodistas de la AFP en el lugar de los hechos. Un helicóptero de la policía sobrevolaba la zona, donde había numerosos policías con armas en la mano.

Turquía se halla en alerta reforzada desde el año pasado, tras una serie de mortíferos atentados atribuidos a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) o a los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que reanudaron sus enfrentamientos con las fuerzas de seguridad turcas.

El pasado domingo, un atentado con coche bomba contra una parada de autobús se cobró 35 vidas en el centro de la capital turca. El 17 de febrero, una acción similar dejó 29 muertos en el mismo corazón de Ankara. Estos dos ataques fueron reivindicados por un grupo radical kurdo cercano al PKK, los Halcones de la Libertad del Kurdistán (TAK).

El movimiento, que prometió continuar sus ataques contra el Estado turco, afirmó que actuaba en respuesta a las operaciones de las fuerzas turcas en varias ciudades kurdas del sureste del país, donde los kurdos habían proclamado su “autonomía”. Estas intervenciones dejaron decenas de civiles muertos.

El jueves, Alemania cerró su embajada en Ankara, su consulado en Estambul y las escuelas alemanas en las dos ciudades, indicando que había informaciones sobre planes de ataques muy graves.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, prometió “erradicar” al PKK. Desde el atentado de Ankara reactivó la guerra contra todos los que considera sus “cómplices”. Pidió al parlamento que levantara la inmunidad a diputados prokurdos y la policía turca multiplicó en los últimos días las detenciones de partidarios de la causa kurda.

AFP/CB24

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