NYT: Altos asesores de Trump presionan para sacar a Maduro del poder en Venezuela
La presión de los principales asesores del presidente Donald Trump para destituir a Nicolás Maduro como líder de Venezuela se ha intensificado en los últimos días. Funcionarios de la administración están considerando una amplia campaña que incrementaría la presión militar para intentar forzar su salida, según informaron fuentes estadounidenses.
Estas acciones estarían lideradas principalmente por Marco Rubio, actual secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, quien considera a Maduro como un líder ilegítimo y una amenaza directa para la seguridad de EEUU, recoge The New York Times.
Rubio, respaldado por figuras clave como el director de inteligencia nacional John Ratcliffe y el asesor Stephen Miller, argumenta que el mandatario venezolano encabeza una red de narcotráfico responsable de introducir drogas al país norteamericano. Ha citado la acusación del Departamento de Justicia de 2020 que vincula a Maduro y a altos funcionarios venezolanos con actividades ilícitas, calificándolo como un “fugitivo de la justicia estadounidense”.
Operaciones militares y despliegue en el Caribe
En las últimas semanas, el ejército de EEUU ha lanzado varios ataques contra embarcaciones en aguas internacionales, que según la administración transportaban drogas vinculadas a organizaciones criminales venezolanas. Estos ataques dejaron al menos 17 muertos y han generado preocupación entre expertos en derecho internacional, quienes cuestionan su legalidad.
Además, el Pentágono ha desplegado más de 6.500 efectivos en la región caribeña como parte de una estrategia de disuasión. Según fuentes de la Casa Blanca, ya se estudian operaciones más directas contra objetivos en Venezuela vinculados al narcotráfico, aunque estas aún no han sido formalmente autorizadas.
Una orden ejecutiva secreta firmada por Trump en julio autorizó al ejército a actuar contra cárteles catalogados como “organizaciones terroristas”. El propio Trump describió recientemente estas operaciones como una campaña militar contra redes criminales lideradas por Maduro: “Los borraremos de la existencia”, afirmó en la Asamblea General de la ONU.
Oposición venezolana y planes de transición
Mientras tanto, sectores de la oposición venezolana, mayoritariamente en el exilio, aseguran estar en comunicación con funcionarios estadounidenses y trabajando en un plan de transición política para las primeras 100 horas tras una eventual caída de Maduro.
Los planes incluyen coordinar acciones diplomáticas, financieras y de inteligencia con otros gobiernos para asegurar una transición ordenada.
Rubio ha mantenido encuentros con líderes opositores y ha expresado su apoyo a María Corina Machado, a quien ha apodado la “Dama de Hierro Venezolana”. También ha reiterado que el objetivo de la administración es combatir una red criminal que ha capturado el poder en Venezuela y amenaza la estabilidad regional.
Diplomacia vs. intervención militar
Sin embargo, dentro del propio gobierno estadounidense existen divisiones. Richard Grenell, enviado especial de Trump a Venezuela, ha advertido contra una intervención militar directa. Grenell aboga por una solución diplomática que proteja los intereses estratégicos y económicos de EEUU sin arriesgar una guerra prolongada.
En declaraciones recientes, recordó que ya ha logrado acuerdos con el gobierno venezolano, como la liberación de ciudadanos estadounidenses y la coordinación para la devolución de migrantes.
En respuesta, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez negó que Venezuela sea un actor clave en el tráfico internacional de drogas y acusó a Washington de usar el tema como pretexto para un “cambio de régimen”. También reveló que Maduro envió una carta personal a Trump a principios de septiembre solicitando diálogo. La Casa Blanca confirmó la recepción del documento, pero lo desestimó públicamente.
Legalidad en disputa
Desde el punto de vista del derecho internacional, las acciones militares sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU o sin el consentimiento del país afectado se consideran ilegales. No obstante, la administración Trump podría justificarlas si Edmundo González, reconocido por EEUU como presidente legítimo, da su consentimiento formal a una intervención.
La Casa Blanca ha defendido las operaciones en el Caribe como parte de su lucha contra el narcotráfico, vinculándolas a la crisis de sobredosis en Estados Unidos. Sin embargo, informes de la DEA y la ONU señalan que Venezuela no es una fuente primaria de drogas hacia EEUU, ya que la mayoría del fentanilo proviene de laboratorios en México.
Aun así, Trump y sus aliados insisten en que Maduro representa el principal obstáculo para la seguridad hemisférica y un objetivo legítimo en su cruzada contra el narcotráfico.
Aumenta la presión sobre Venezuela
Pese a las divisiones internas en Washington, las presiones sobre Maduro crecen: sanciones económicas, aislamiento diplomático y ahora la amenaza de operaciones militares más amplias.
El régimen venezolano, sin embargo, mantiene el respaldo de sectores clave del ejército y relaciones con aliados internacionales como Rusia, China e Irán.
Mientras tanto, la población venezolana, golpeada por años de crisis económica, represión y migración masiva, sigue esperando una solución que conduzca al restablecimiento de la democracia y la estabilidad en el país.
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