Bolivia decide su rumbo: dos opositores se disputan el poder en medio del caos económico
Bolivia amaneció hoy entre la esperanza y el hartazgo. Más de 7,5 millones de ciudadanos están llamados a las urnas para elegir a su próximo presidente entre Rodrigo Paz y Jorge “Tuto” Quiroga, dos opositores que prometen poner fin a la escasez de gasolina y dólares que asfixia al país.
Desde tempranas horas, las filas en los centros de votación y en las gasolineras reflejaban el pulso de un país que ya no aguanta más. La crisis se siente en cada esquina: tanques vacíos, cajeros sin billetes y precios disparados.
Arce, señalado por la crisis
El presidente Luis Arce culpa al Parlamento por no aprobar 17 créditos internacionales por más de 1.600 millones de dólares, pero para la mayoría de los bolivianos la culpa apunta directamente al Palacio Quemado.
El país pasó de ser exportador de gas y modelo económico regional, a depender de préstamos urgentes y del mercado negro para conseguir combustible.
Adiós al MAS y al ciclo de Evo
Estas elecciones sellan el ocaso del Movimiento al Socialismo (MAS), que durante casi 20 años controló el poder. Hoy, su presencia en el Legislativo se reduce a dos curules.
Evo Morales, quien marcó una era en Bolivia, no pudo postularse: rompió con Arce, perdió el respaldo del partido y enfrenta una prohibición constitucional para volver al poder.
Paz y Quiroga: dos caminos opuestos
El senador Rodrigo Paz Pereira, de centro, ofrece un modelo de “capitalismo para todos” con control de divisas y legalización de autos sin papeles, propuesta que ha irritado a Chile por el robo de vehículos en la frontera.
En cambio, el expresidente Jorge Quiroga promete un “plan de salvataje” inmediato: llenar los cajeros con dólares y firmar acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR).
“Habrá dólares en los bancos desde el primer día. Solo así volverá la confianza”, dijo en su último mitin.
Elección histórica
Por primera vez desde la Constitución de 2009, Bolivia elige presidente en segunda vuelta. Un país dividido entre el recuerdo del bonanza del gas y la urgencia del presente.
La pregunta de fondo no es solo quién gobernará, sino si aún hay país que gobernar.
