Bolivia: tensión política y social crece tras ajuste en subsidios a combustibles
La Paz se ha convertido en el escenario de un fuerte conflicto social y político tras la entrada en vigor del Decreto 5503, que eliminó los subsidios a los combustibles que estuvieron vigentes por más de 20 años. Este martes, las calles de la capital boliviana fueron escenario de enfrentamientos cuando manifestantes, liderados por la Central Obrera Boliviana (COB), intentaron tomar la Plaza Murillo utilizando dispositivos explosivos, dejando un saldo de al menos seis policías heridos y ocho detenidos.
El ajuste económico ha disparado el precio del diésel en un 162% y la gasolina en un 86%, una medida que, según el gobierno, permite un ahorro diario de 10 millones de dólares y garantiza el suministro de combustibles que estuvo limitado durante un año y medio. Como contrapartida, el presidente Rodrigo Paz decretó un aumento del salario mínimo a 3.300 bolivianos y la ampliación de diversos bonos sociales, aunque estas medidas no han calmado a los sindicatos, que exigen la derogación total del decreto.
La crisis ha provocado una ruptura interna en la cúpula del poder: el vicepresidente Edmand Lara se declaró opositor y advirtió que «los tiranos van a caer». Lara ha criticado a los ministros a través de TikTok, mientras que las cámaras legislativas han exigido que se retracte de sus señalamientos de corrupción, bajo amenaza de procesos legales.
Actualmente, la gobernabilidad en Bolivia está en riesgo. Los mineros estatales mantienen una huelga general indefinida, mientras el Ejecutivo se mantiene firme en su plan económico. La situación social y política se compara con una olla a presión, donde el descontento y las tensiones internas amenazan con desestabilizar al país.
