Exigen a Xiomara Castro responder por fraude piramidal que afectó a 34.000 hondureños
Decenas de personas protestaron este jueves frente a Casa Presidencial en Tegucigalpa para exigir a la presidenta Xiomara Castro que cumpla su promesa de gestionar la devolución del dinero que invirtieron en la empresa Koriun Inversiones, acusada de operar bajo un esquema piramidal tipo Ponzi.
“¡Queremos una respuesta!” y “¡No más engaños!” fueron algunas de las consignas de los manifestantes, entre ellos adultos mayores que denunciaron haber perdido los ahorros de toda su vida. Casa Presidencial estuvo fuertemente resguardada por policías, impidiendo el ingreso de los afectados.
“Somos 34.000 personas las afectadas. No vamos a retroceder hasta que el gobierno nos escuche”, afirmó uno de los voceros.
Según las denuncias, la empresa ofrecía altos rendimientos inmediatos y captó millones de lempiras antes de colapsar. El caso tomó relevancia en mayo tras la captura de Iván Velásquez, presunto gerente de Koriun.
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Este jueves, el Ministerio Público presentó un nuevo requerimiento fiscal contra Elder Jehovany Gómez Guevara y Juan Carlos García Ríos, señalados como administradores regionales de la empresa. Ambos ya enfrentaban cargos por asociación para delinquir, y ahora se les acusa también de lavado de activos.

Las investigaciones revelan una desproporción financiera: Gómez Guevara no ha podido justificar más de 7,3 millones de lempiras (unos 281.800 dólares), y García Ríos, más de 1,5 millones (unos 60.300 dólares).
A finales de junio, la Fiscalía también amplió cargos contra Iván Velásquez, su esposa Kefi Gavarrete, y Marco Abel Villeda, por los mismos delitos.
El modus operandi de Koriun Inversiones
Koriun Inversiones operaba bajo la fachada de una empresa financiera privada, sin estar registrada ni supervisada por la CNBS. Con esa apariencia, logró captar dinero de miles de personas mediante contratos de “inversión” y promesas de altos rendimientos mensuales.
Utilizaban oficinas físicas, lenguaje legal y hasta notarios para generar confianza. Además, reclutaban personas en grupos vulnerables, como comunidades religiosas y adultos mayores, especialmente en zonas de Copán y Santa Bárbara. Les ofrecían duplicar o triplicar su dinero en pocas semanas.
Lo que no detectaron los estafados
- No ofrecían productos reales ni inversiones comprobables.
- Los contratos firmados eran simulados y sin respaldo legal.
- Los pagos salían del dinero que aportaban nuevos inversionistas.
- Nunca existió una actividad económica que generara ganancias sostenibles.
