Un migrante nicaragüense muere en centro de detención de EEUU, tercera víctima del año
Un migrante nicaragüense de 36 años falleció esta semana en el mayor centro de detención de inmigrantes de Estados Unidos, ubicado en una base militar al sur de Texas, elevando a tres el número de muertes registradas en estas instalaciones en lo que va de 2026.
El hombre, identificado por las autoridades como Victor Manuel Díaz, murió por suicidio, según informó el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE). La dependencia indicó que se abrió una investigación para determinar la causa oficial de su fallecimiento.
Díaz había sido detenido por ICE el pasado 6 de enero en Minneapolis, Minnesota, a más de 2.000 kilómetros de Texas. El inmigrante llegó a Estados Unidos en marzo de 2024, cruzando la frontera con México y entregándose a las autoridades, lo que le permitió obtener un permiso de entrada temporal bajo la ley migratoria vigente antes de la actual administración.
El centro, conocido como Camp Montana, ubicado en la base militar Fort Bliss cerca de El Paso, ha sido objeto de críticas por organizaciones de derechos humanos debido a denuncias de abusos, negligencia médica y condiciones inadecuadas de alimentación. Grupos como ACLU señalan que en este lugar se han registrado agresiones físicas y sexuales, amenazas para forzar deportaciones y limitación del acceso a asistencia legal.
La muerte de Díaz se suma a la de Geraldo Lunas, otro migrante fallecido recientemente en Camp Montana. Según reveló The Washington Post, un médico forense determinó que Lunas murió por asfixia, y se espera que el informe final lo clasifique como homicidio a manos del personal del centro.
Bajo la administración actual, las detenciones de inmigrantes en Estados Unidos han alcanzado niveles históricos, con más de 73.000 personas bajo custodia en promedio, la cifra más alta desde la creación del Departamento de Seguridad Nacional en 2001. En 2025, más de 30 migrantes murieron mientras estaban bajo la custodia del ICE, convirtiendo ese año en uno de los más mortíferos en décadas para los centros de detención.
